Cuando salimos del país pensamos en el clima, la comida y los precios, pero la calidad del agua corriente es aún más importante y a menudo lo desconocemos antes de reservar

La calificación del agua española es buena según las recomendaciones objetivas de la OMS, así que tenemos la costumbre de beber de los grifos sin demasiadas contemplaciones, salvo en algunas zonas (en las que sigue siendo aceptable si adoptamos una escala global).

Entre las peores de nuestra geografía, según un estudio del año pasado de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), están la de Ciudad Real, Palma de Mallorca (en general las islas lo tienen más difícil, excepto Las Palmas en Canarias, que es de las mejores del país), Barcelona, Huelva o Logroño, por contener demasiados microorganismos aerobios, cloro o incluso nitratos. La mejor en cambio es la de Burgos, por su baja mineralización y su poca cal, que la hacen muy similar a una buena agua mineral embotellada en sabor y salubridad. San Sebastián y Bilbao suelen estar también en los primeros puestos.

Además de las diarreas y los vómitos, el agua contaminada puede provocar hepatitis A y E, fiebre tifoidea, salmonela o cólera

Los niños tienden a acusar especialmente los cambios y lo más habitual es que la causa de esas gastroenteritis inesperadas en los viajes sea el agua del grifo, la llamada diarrea del viajero. No sirve simplemente no beberla, porque también es la que se usa en restaurantes para cocinar, lavar ensaladas o enjuagar los platos.

Agua que no has de beber…

Además de las diarreas y los vómitos, capaces de robarte varios días de vacaciones y hacer que los recuerdes para siempre por cosas que no querrías recordar, el agua contaminada puede llegar a provocar hepatitis A y E, fiebre tifoidea, salmonela o cólera. Si viajas a un país con brotes de enfermedades infecciosas es importante vacunarte, en algunos casos con tiempo.

Si te quedas en Europa estas vacaciones la perspectiva no es tan preocupante, pero no todos los países son igual de seguros.

Precauciones

Los consejos que destaca la infografía son fáciles de seguir si recuerdas la máxima de que el agua del grifo no es solo la que bebes de un vaso en la cocina. Ante la duda, hay que lavarse los dientes con agua embotellada, no beber nunca en la ducha y usar siempre jabón o gel al lavarnos el cuerpo. No hace falta beber un trago para notar los efectos. Ten en cuenta que el ranking también afecta a las superficies de agua donde nadas.

En los destinos de alto riesgo, el Ministerio de Sanidad recomienda evitar en general los alimentos crudos de los que no podamos responder, las frutas con piel dañada, los huevos poco cocinados, el hielo y todos los helados sin excepción (también los empaquetados) y nos anima a hervir todo lo que nos provoque dudas. Otras recomendaciones son evitar los bufés donde la comida quede rato a temperatura ambiente una vez cocinada y los puestos de comida callejeros.

Incluso en estos lugares, las bebidas embotelladas en general suelen ser seguras, a no ser que estén mal cerradas. El agua que se vende en Europa pasa muchos filtros y su calidad está bastante asegurada, así que ya sabes, llevar un poco más de peso al salir de tu alojamiento merece la pena.

Leer más:  Viajar: De Croacia a Hungría: países europeos en los que nunca debes beber agua del grifo. Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://goo.gl/dtec8l

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